Lectura

Literatura renacentista, obras y autores

Hay momentos históricos que son clave para entender la evolución de todo lo que ha ocurrido a nuestro alrededor. Instantes en la historia que quedan marcados, como puntos de inflexión que hacen que todo cambie, que todo evolucione. Han sido muchos a lo largo de los últimos siglos, peor hubo una época en la que este tipo de cambios no se producían tan a menudo. Por ejemplo, el final de la Edad Media y la llegada de la Edad Moderna se ubica a finales del siglo XV, terminando así con  un periodo de diez siglos nada menos, desde el V, en el que los cambios apenas habían sido importantes. Sin embargo, el final de la Edad Media sí que trajo consigo muchas diferencias, una época distinta y una manera diferente de entender la religión, la vida, incluso el arte.

El arte de la Edad Media era básicamente primigenio y sobre todo muy sacro, es decir, que siempre tenía que ver con la religión. Eran cuentos morales de santos e historias en las que la fe jugaba un papel primordial. Todo aquello cambió ya en el siglo XIV, con la llegada de la literatura renacentista, que suponía una evidente ruptura con lo anterior, con todo el arte de la Edad Media, para avanzar la Edad Moderna. La principal característica de este tipo de literatura es su aprecio por los clásicos griegos y romanos, echando la vista atrás a esa época dorada del arte, muy superior a la época oscurantista que estaban dejando atrás los artistas en aquel momento. Nosotros vamos a analizar mucho más a fondo esta corriente para ponerla en su contexto y conocer mejor sus detalles.

Contexto histórico

literatura-renacentista-2

La literatura renacentista surge en el sur de Europa, especialmente en Italia, en el siglo XIV, y se expande por buena parte del resto del continente durante el siglo XV. Era una época de grandes cambios, tanto en la política como en las artes. El Imperio Romano estaba empezando a decaer también en Oriente, y las naciones cada vez se hacían más fuertes dentro de sus propios estados. Los cismas religiosos estaban a punto de explotar en el norte y el centro de Europa, gracias en parte al invento de Gutemberg, la imprenta, que favoreció la producción masiva de panfletos y también de obras literarias, algo que beneficiaría bastante a los autores en el siglo posterior. En este contexto de ruptura, la literatura renacentista no es más que la antesala de la novela, el reflejo precisamente de ese rupturismo que se estaba llevando a cabo en las demás parcelas de la sociedad.

 

Características de la literatura renacentista

La literatura renacentista surge en el siglo XIV cuando varios autores italianos echan la vista atrás y optan por tomar como referentes a los auténticos clásicos, especialmente a los griegos, cuyas obras suponían realmente la base para todo lo demás. Se trataba de romper con la estirada y cerrada literatura feudal, que apenas existía en unos pocos géneros. Gracias a eso se crearon nuevas fórmulas para transmitir las emociones, los sentimientos y la belleza, no solo en Dios o en las cosas sagradas, sino en las mujeres, en  la naturaleza y en todo lo demás. La creación de nuevos formatos como el soneto o la poesía lírica fue uno de los puntos más destacables de esta corriente, que siempre buscó llegar más allá.

Mientras la literatura medieval se centraba en Dios, la renacentista vuelve a poner su centro en el ser humano, en las emociones y en los sentimientos y nace con vocación universal. Se retoman muchos clásicos y mitos grecolatinos, y se crean nuevas versiones más modernas delos mismos, influyendo incluso en otras sociedades que no habían sido alcanzadas por esa influencia, como el teatro inglés. El lenguaje suele ser sencillo y hermoso, sin recargarse demasiado. Se toma a la naturaleza como el símbolo definitivo de la belleza divina, y se hace hincapié en las emociones personales, en lugar de hablar de todo lo que rodea a la propia sociedad.

 

Obras y autores de la literatura renacentista

literatura-renacentista-3

Desde el surgimiento de esta corriente, a mitad del siglo XIV en Italia, muchos fueron los autores que se incluyeron en ella, buscando esa ruptura total con todo lo anterior, ofreciendo una alternativa a lo que ya se había publicado hasta entonces. Podemos nombrar a Dante Alighieri, el famoso poeta italiano autor de la Divina Comedia, como el mayor precedente y la base para este tipo de literatura. Su estilo rompedor sería seguido por compatriotas suyos como Ludovico Ariosto o Giovanni Bocaccio, con El Decamerón. Nicolás Maquiavelo, con su obra El Príncipe, fue uno de los primeros autores de ensayo crítico, y sentó además las bases para la realidad de la monarquía autoritaria que iba a darse en los siglos posteriores.

Fuera de Italia contamos con autores tan reconocibles como Christopher Marlowe o William Shakespeare, encargados de rebrotar el teatro en Reino Unido con obras como Fausto, Romeo Julieta, Macbeth o Hamlet. En España contamos también con el ilustre Miguel de Cervantes, autor de la inmortal obra El Quijote, que si bien se aleja un poco del estilo principal de la corriente renacentista, sí que tiene muchas semejanzas con este tipo de literatura. Utopía, de Tomás Moro, y Elogio de la Locura, de Erasmo de Roterdam, también dieron lustre a la literatura renacentista, en este caso desde el punto de vista social y político.

 

El legado de la literatura renacentista

Si bien es cierto que la literatura moderna terminó alejándose en muchos sentidos de aquella literatura renacentista, por la propia búsqueda de ruptura con respecto a la anterior corriente, el legado que nos ha dejado este tipo de corriente literaria es enorme. Actualmente, algunas de las obras mejor valoradas de la literatura, como La Divina Comedia, El Quijote o las obras de Shakespeare, se ubican en este momento histórico concreto, confirmándolo como el germen de la actual narrativa moderna. Todavía son muchos los que toman ese idealismo utópico, tanto en lo romántico como en lo fantasioso, para llevar a cabo sus obras. Autores que siempre están en búsqueda de volver a la raíz clásica, pasando esta vez por el Renacimiento. En cuanto a los ensayos, la importancia de este periodo es capital para entender la libertad de expresión y el intercambio de ideas como lo disfrutamos hoy en día.